El instante

El verdadero vidente no mira el futuro,
sino el temblor exacto del instante:
la luz filtrándose por una grieta,
la sombra que recuerda que todo arde y se apaga.

Cada ciclo tiene su despedida escrita.
Las ciudades mudan de piel,
los recuerdos pierden nombres,
y aun así, lo único que permanece
es la experiencia que nos toca por dentro.

Vivo sabiendo que todo es préstamo:
lo abrazo, lo agradezco,
lo dejo arder con intensidad
y después lo dejo ir, sin reproches.

Porque hasta en la sombra hay belleza.
Y quien aprende a verla
descubre que la gratitud ilumina la noche
y que el presente, siempre,
es el único oráculo verdadero.

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