Espejo celeste

Calma las aguas de tu mente.
El torbellino es solo tránsito
entre órbitas de pensamientos
que aún no han encontrado su eje.

Cuando la superficie se aquieta,
la mente se vuelve plano estelar:
un espejo cuántico,
geometría del infinito.

Entonces —
las estrellas descienden en espiral,
trazando mandalas invisibles
en la arquitectura de tu alma.

Tu espíritu,
cristal tallado por eras de silencio,
recibe la luz de galaxias lejanas
como un prisma que recuerda su origen.

Ya no hay dentro ni fuera,
ya no hay arriba ni abajo.
Todo es uno:
conciencia reflejada
en el lago inmóvil del ser.

El universo no está lejos.
Tú eres la constelación que busca,
el vacío lleno de propósito,
el pulso eterno entre el amor y la forma.

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